formón de carpintero con bisel lateral

¿Para qué sirve un formón?

El formón se cuenta, junto con la sierra y el serrucho, entre las más esenciales herramientas de carpintería. Consta de un mango y una hoja de acero muy afilada, en general con bordes biselados. Se trata de un versátil un instrumento de corte que no debería faltar a ningún manitas.

En esta breve entrada te contamos qué es y para qué sirve un formón.

Juego de formones de carpintero

¿Para qué sirve un formón?

En carpintería se llama ensambladura a la unión de unas tablas con otras, sin importar si el ensamble se lleva a cabo por medio de clavos, tornillos, espigas, etc. Una de las técnicas de ensamblaje más robustas emplea como elemento de conexión la propia madera que se une. Para ello hay que dar forma a las piezas: rebajarlas, quitar la madera que sobra, etc. ¡Aquí es donde el formón brinda su inestimable ayuda!

Así, el formón sirve, antes que nada, para construir ensambles de caja y espiga, una ensambladura simple usada desde hace miles de años por ser fuerte y al mismo tiempo fácil de construir. La espiga, por cierto, se suele encolar en la mortaja, pero también se puede clavar, acuñar o atornillar.

En segundo lugar, el formón resulta esencial para instalar bisagras y cerraduras en puertas y ventanas. Su función en este caso no es sino hacer hueco en la madera, ya sea para alojar su parte oculta, ya para dejar el herraje a ras de la superficie (pues de otro modo la hoja no podría cerrar).

En tercer lugar, los formones de carpintero sirven para sanear madera. Te podrían ser útiles, por ejemplo, para retirar áreas de madera podrida por la humedad de cercos, marcos, bastidores, patas de muebles, etc.

La herramienta que nos ocupa, en síntesis, es indispensable para rebajar, ranurar, ajustar y cajear maderas.

Ejemplos de uso del formón de carpintero

Virtudes y características del formón de bisel

Existe una miríada de formones. El más común es el formón de bisel, llamado así por su punta en chaflán y los bordes biselados de la hoja, que nacen en el propio filo y corren en dirección al cuello, parte estrecha por donde la hoja se une al mango.

La unión hoja-mango constituye la parte más débil del formón. Por ello, se suele reforzar con una virola en herramientas con mango de madera. Además, los mejores formones de carpintero presentan otro refuerzo metálico en la base del mango, lo que permite golpear con maza de madera sin dañar las fibras.

Formón de carpintero biselado

El formón descrito ayuda a lograr la cuadratura del círculo gracias a sus lados biselados. De otra manera la herramienta quizá labraría bien las paredes de una caja, pero no podría llegar a los rincones. Así, al preparar una mortaja, es muy habitual vaciar primero la mayor parte del material con taladro y algún tipo de broca para madera, y recurrir después al formón para perfilar el agujero y ampliar el espacio para alojar las esquinas de la espiga.

Del uso de la herramienta y las medidas de seguridad

Como el cepillo de carpintero, el formón debe estar muy bien afilado. En caso contrario corta mal y su uso resulta peligroso. Por otra parte, toda hoja afilada supone en sí misma un riesgo. Así pues, precaución a la hora de usar el formón. Antes de nada, la posición de las manos, siempre por detrás del filo para evitar sufrir un corte.

Hay dos formas de usar un formón. La primera consiste en aplicar presión con las manos, por ejemplo, para levantar virutas delgadas, practicar pequeños ajustes, etc. La segunda técnica requiere el uso de un martillo o, mejor, una maza de madera para golpear el mango y así efectuar más fuerza.

Cuando el bisel del formón mira arriba (al trabajar en horizontal) o hacia la pared opuesta de la caja (en vertical), la hoja tiende a clavarse. En esta posición la herramienta corta más madera, pero resulta más difícil de controlar. Con el bisel invertido el formón come menos y el riesgo de que se vaya la mano es menor; en consecuencia, se trata de la postura preferida para aprender a usarlo. Asimismo, poner el bisel hacia abajo facilita hacer palanca para levantar una astilla.

Por supuesto, el formón se puede usar para cortar al hilo (es decir, en la dirección de la fibra de madera) y al través (a contraveta). El corte al través requiere más fuerza. Como alternativa a la maza o si se prefiere trabajar por presión, se puede apoyar contra la mano que sujeta el formón el hombro del brazo contrario.

Para acabar, si la ranura es pasante, una técnica que permite ahorrar tiempo consiste en cortar con serrucho de costilla los cortes largos. Acto seguido se vacía la madera golpeando el formón en horizontal.

¿Qué formón comprar?

Para bricolaje y trabajos generales de carpintería, los formones Stanley con mango de plástico engomado y tope metálico de refuerzo en la base permiten abordar la mayor parte de las tareas. El juego de formones mostrado más abajo incluye formones de 6, 12, 18, 25 y 32 mm de ancho.

Si, por el contrario, se busca un formón de calidad, es inevitable rascarse la faltriquera. Se pueden considerar, por ejemplo, las herramientas de Urko.

  • Stanley 5-16-421 - Juego de formones para madera
    Stanley 5-16-421 - Juego de formones para madera
  • Urko 685-m juego de formones con mango de madera
    Urko 685-m juego de formones con mango de madera

Algunas conclusiones

El formón representa para el carpintero lo que el cincel para el albañil y el cantero, el cortafríos para el herrero, etc. En todo caso, este utensilio es una herramienta de mano básica y se debería llevar en toda caja de herramientas cuando menos uno biselado de tamaño mediano para las pequeñas reparaciones del hogar.

Para poner el punto final, dada la importancia del filo del formón, conviene comprar con la herramienta un juego de piedras y guías con que afilarlo.

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