rastrillo de jardín de 14 púas con dientes de acero duros

Rastrillo de jardinería de púa rígida

El roce de las púas del rastrillo barrehojas contra el terreno resulta inconfundible. ¡Ah, ese peculiar sonido, cada otoño oído al pasear por el parque! Sí, barrer hojas de árboles es la principal función del rastrillo flexible, pero hoy no hablaremos de él, sino de un utensilio de jardinería relacionado: el rastrillo de diente corto.

Al revés que el rastrillo recogehojas, cuyas púas largas, flexibles y dispuestas en abanico rematan en ángulo recto, los dientes de la herramienta que nos ocupa son rígidos, robustos, rectos y de tamaño reducido. ¡He aquí un instrumento esencial para multitud de tareas! Y ya no solo en el jardín, pues este rastrillo sirve, por ejemplo, para extender hormigón en trabajos de albañilería.

Rastrillo de jardinería de dientes rígidos para nivelar suelo de tierra

Breve historia del rastrillo de jardinería

Si seguimos el rastro por él dejado, ya no en el suelo sino en el tiempo, descubriremos que el rastrillo de jardinería es una herramienta hortícola y agrícola que data, como la azada, la horca, la pala y otros útiles de jardinería, de la época de los romanos. En concreto, los primeros rastrillos de jardinería aparecen hacia el año 500 a. C.

Los dientes entonces se fabricaban en hierro o, incluso, en madera. Los dientes del rastrillo actual ya no son de hierro, sino de aceroaleación de hierro y carbono— o, en ocasiones, de plástico. El rastrillo agrícola moderno consta de un largo mango de madera cuyo extremo se pierde en el hueco tubular de una barra trasversal con dientes. Estos dientes son cortos (5-8 cm), duros, rígidos, y están más separados entre sí que las púas del rastrillo recogehojas o escoba de jardinería.

Por sus características, y dado el ángulo de los dientes, a 90º del mango, no es nada aconsejable pisar un rastrillo. ¡Cosas de la física! A esto debe referirse el dicho ruso que habla de «no tropezar dos veces con el mismo rastrillo». Un peligro, en todo caso, fácil de evitar: tan solo hay que apoyar la herramienta en una pared, tronco, etc., o, en último caso, orientar sus dientes hacia el terreno.

cómo dejar un rastrillo en el terreno

¿Para qué sirve el rastrillo de jardinería de dientes cortos?

El rastrillo de jardinería es una herramienta útil que sirve, por ejemplo, para:

  • nivelar el terreno
  • acomodar camas de acolchado, mulching o mantillo
  • extender gravilla
  • preparar camas de cultivo
  • recoger hojas, ramas y otros restos vegetales

¿Cómo rastrillar?

Ponte de pie. Toma la herramienta con ambas manos. Apóyala oblicua en el suelo, con los dientes boca abajo, por delante de tus pies. Ahora tira de ella hacia atrás para arrastrar el material (tierra, gravilla, mantillo).

También puedes usar este tipo de rastrillo al revés. Venga, gíralo 180º y empuja la barra recta hacia adelante y hacia atrás para nivelar la superficie.

Vídeo: cómo usar un rastrillo de jardinería

Algunos consejos para comprar un rastrillo de jardinero

En primer lugar, hablemos del ancho del rastrillo de jardinero. Cuanto más ancha sea la cabeza, más superficie de trabajo abarca el rastrillo; sin embargo, también requiere más esfuerzo. Además, un ancho excesivo dificulta la labor en lugares estrechos (como bancales) o en lugares próximos a bordillos y paredes. El ancho de un rastrillo de jardín se suele indicar por el número de dientes (el rango abarca entre 12-24 púas).

En segundo lugar, ¿de qué depende la vida útil de la herramienta? Del tipo de acero y de la especie de madera usada para construir el mango dependen la calidad de un rastrillo de jardinería y su precio. Se aplica esto mismo a la sierra de arco, las tijeras de podar, el almocafre y por extensión a cualquier otra herramienta, sea o no de jardinería.

Rastrillo de jardín Bellota 951-14 CML
Rastrillo de jardín Bellota 951-14 CML
  • Cabeza de 14 púas rígidas
  • Mango de madera de 150 cm

En tercer lugar, los rastrillos de jardinería más baratos y mediocres suelen romperse por el cordón de soldadura que una la cabeza de dientes al soporte tubular en el que se inserta el mango —y que queda fijo por un roblón (pasador cilíndrico)—. Así pues, ¡examina este punto débil al adquirir un rastrillo de jardinero!

En cuarto lugar, si es para obra, los mejores rastrillos tienen un arco de refuerzo en la estructura metálica. Este arco conecta los dos extremos de la barra de acero con el soporte central. El refuerzo previene que la cabeza del rastrillo se doble, lo que suele suceder cuando se arrastra piedra o cuando se utiliza en terrenos duros (por ejemplo, un suelo de arcilla en verano).

Además, los rastrillos anchos también suelen incluir algún tipo de refuerzo. Como muestra, los brazos auxiliares de este enorme rastrillo de 36 púas elaborados con pletina:

Rastrillo de jardín ancho de púa dura
Brazos de refuerzo auxiliares en un rastrillo ancho de 36 púas rígidas

Por último, los rastrillos de jardinería con mango de poliéster reforzado con fibras de vidrio presentan dos ventajas. Una: son más ligeros. Otra: no les afecta la humedad. Algunos rastrillos, por ejemplo este de Fiskars, están construidos con dientes de aluminio, lo que sirve para aligerar más la herramienta y para prevenir que oxide:

Rastrillo para jardín Fiskars Solid
Rastrillo para jardín Fiskars Solid
  • Rastrillo universal de 12 dientes de 41 cm
  • Plástico reforzado con fibra de vidrio y aluminio
  • Mango largo para una postura de trabajo cómoda y evitar dolor de espalda
  • Ref. 1003466

Seguridad: uso correcto del rastrillo

El rastrillo de jardinería no es una herramienta alimentada. Puesto que depende de los músculos del agricultor, jardinero, albañil, etc., y no de una fuente de energía externa como la gasolina o la electricidad, se puede considerar una herramienta más segura. Ahora bien, como se señala en los artículos sobre seguridad laboral, bajar la guardia nunca es una opción.

El proverbio ruso ya advierte del peligro de dejar un rastrillo en el suelo con los dientes hacia arriba. Ya se apoye en una pared, ya se deje en el terreno, para prevenir un accidente, se hará de tal forma que los dientes no puedan pisarse. Esto no solo previene el doloroso golpe en la cabeza, también minimiza los daños ante una posible caída.

Otro riesgo del rastrillo de jardinería se encuentra en el mango. Si la herramienta se deja a la intemperie, la humedad, el viento y el frío deterioran el barniz protector y agrietan la madera. Las fibras de madera, además, tienden a erizarse con el agua: clavarse una astilla en la mano es, por tanto, un contratiempo de lo más común. Y se evita con guantes.

Por otro lado, en la Base de Datos de Accidentes de Trabajo Investigados (BINVAC), el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSST) analiza el golpe de calor sufrido por un trabajador de la construcción al extender gravilla con un rastrillo (PDF n.º 42).

El golpe de calor es un trastorno causado por la exposición prolongada a altas temperaturas. Cuando se sufre un golpe de calor, la temperatura del cuerpo aumenta con rapidez, no es fácil bajarla, y puede dañar órganos vitales, incluido el cerebro. Algunos síntomas del golpe de calor son la fiebre alta (40 ºC), la confusión mental y la dificultad para hablar, la piel enrojecida, el pulso acelerado y el dolor de cabeza.

Para prevenir un golpe de calor, debe protegerse la cabeza con un sombrero de paja o una gorra con visera. De igual importancia es hidratarse, mejor con bebidas isotónicas que con agua fría. Además, se debe refrescar el cuerpo con agua pulverizada.

Mantenimiento de la herramienta

No quiero concluir este artículo sin responder la pregunta de qué mantenimiento requiere un rastrillo de jardín. Bien, hay que saber:

  1. Que el agua es la mayor enemiga de esta herramienta. Por ello, conviene lavar bien el rastrillo de jardinería después de trabajar con barro y dejarlo — siempre que no llueva— al aire libre para que lo sequen el sol y el viento.
  2. También es aconsejable pulverizar aceite antioxido para evitar la corrosión.
  3. Por último, si entre la unión de la madera y el acero se observa holgura, se puede aplicar silicona, para evitar la entrada de agua o, en su defecto, un poco de grasa lubricante.

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