panel de instrumentos en un banco de trabajo del que cuelgan herramientas antiguas

¿Por qué son importantes las herramientas?

Del conjunto de objetos usados por la humanidad destacan ante todo las herramientas. No en vano, fabricar y usar herramientas —depender de ellas, de hecho— se consideró un rasgo que diferenciaba a los humanos del resto de animales. Hoy sabemos, no obstante, que también tienen esta habilidad varios animales, por ejemplo, algunas aves y algunos primates.

La importancia histórica de las herramientas

El Paleolítico no se diferencia del Neolítico por el diseño de los muebles del hogar. Tampoco por la vestimenta. No. La diferencia entre los dos periodos la marca el grado de perfeccionamiento de las herramientas. En el periodo de la piedra nueva (eso es lo que significa Neolítico) la piedra de las herramientas se pule. Los útiles de piedra antigua, en cambio, solo están tallados.

Pero es que el paso de la prehistoria a la historia también lo marca una herramienta, si se acepta como tal la escritura. Es más, hasta tal punto son importantes las herramientas que lo mismo ocurre con el nombre de algunos periodos. Sirvan como ejemplos la Edad de Piedra y la Edad de los Metales.

Las herramientas son importantes porque, desde hace millones de años, nos permiten modificar el entorno que nos rodea. Ni comer ni construir un refugio donde abrigarse del frío sería posible sin herramientas. Tampoco cultivar. No digamos cocinar. Por eso es capital fabricar y usar herramientas. Por eso la industria de las herramientas marcó un antes y un después en nuestra evolución como animales.

Habrá quien piense que todo comenzó con el fuego. No. Todo comenzó con las herramientas. ¿Cómo se enciende un fuego sino con herramientas? ¿Y qué es la fragua sino una herramienta para avivar el fuego que ablanda el hierro que sirve —¡eso es!— para forjar nuevas herramientas!

Fuego en una fragua y útiles de herrero para forjar el hierro

La relación del ser humano con las herramientas

Las mejores herramientas duran toda una vida. A veces perduran por muchas generaciones, de hecho. Una herramienta por sí sola ya tiene algo mágico, pero el objeto se vuelve especial en nuestras manos cuando se hereda de abuelos a padres y de padres a hijos.

Al heredar una herramienta, no solo recibimos un utensilio; también nos acompaña el recuerdo de quien la usaba. Y a veces el conocimiento adquirido tras décadas de uso. Por eso, la relación del ser humano con las herramientas ya no es solo importante, es personal y es profunda.

Manual o eléctrica, simple o compleja, doméstica o específica del oficio, monotarea o multiuso, toda herramienta adaptada con industria por su propietario para resolver una tarea —y a veces una distinta de aquella para la que fue diseñada— queda ligada a él. No existían en la caja de herramientas de la prehistoria dos herramientas iguales. Y aunque hoy la tecnología las construya idénticas, todas y cada una de ellas se tornan únicas en nuestras manos al emplearlas.

La reminiscencia que una herramienta evoca es única ya sea por esfuerzo, ya por desgaste, ya por el uso. Porque dos personas nunca escriben con la misma letra, aunque usen el mismo lápiz.

Herramientas de cantero

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