En primer plano cajas de tarima laminada; detrás, proceso de instalación del suelo flotante en una habitación.

¿En qué se diferencian la tarima laminada y el suelo porcelánico imitación madera?

¡Sé lo que me vais a decir! Pero, Carlos, ¿quién confunde piedra con madera? Pues, por ejemplo, quienes tampoco saben diferenciar el clavo del tornillo o los usos de cada uno... Así que vamos al caso. Que hay mucha tela que cortar y las consecuencias de no distinguir la tarima laminada del porcelánico imitación madera pueden ser nefastas.

Por empezar por el principio, ¿cómo averiguar si un pavimento es porcelánico o laminado? Que sí, que el entendido lo sabe a simple vista por las juntas, la textura y el tamaño... Pero ante la duda basta con tocarlo: si tiene tacto frío es suelo de porcelana, y viceversa. ¿No está claro aún? Unos golpecitos con algo metálico bastarán para saberlo. Si suena a hueco es madera laminada y si suena a canica, ¡imitación de la buena!

Ahora sí, vamos a entrar en materia. ¿Cuáles son las ventajas del suelo porcelánico imitación madera? Primero, la durabilidad: es un pavimento eterno, duro como el solo y díficil de arañar o desportillar. Segundo, la resistencia a la humedad: no hay que preocuparse de que se abran las juntas o de salir de puntillas de la ducha para evitar las temidas ampollas de entre lama y lama. Hay otra más, pero la reservo para más adelante...

Piezas de suelo porcelánico imitación madera sobre unas cajas del mismo material
Suelo porcelánico imitación madera
Autor: Stilfehler, Wikimedia.org. Licencia CC BY-SA 4.0.

¿Y la tarima flotante? ¡Algún beneficio ha de tener! En efecto. Más allá de la estética (aunque para gustos, los colores), el suelo laminado tiene la enorme ventaja del tacto cálido. Y es que en invierno los pies tienden a congelarse. Y más si se padece la enfermedad de Raynaud. En suma, poder andar en calcetines no tiene precio.

Desde el punto de vista del instalador —es decir: el tuyo si te has liado la manta a la cabeza— poner tarima resulta bastante más fácil y rápido que embaldosar con porcelánico. Por otro lado, las herramientas para instalar tarima flotante son mucho más baratas que el cortazulejos o la sierra de agua, si bien es cierto que puedes alquilar tales máquinas. Como es evidente, lo que se ensucia al trabajar con cemento cola y borada y hacer cortes con la radial tampoco es comparable a la obra seca.

Un instalador encaja una lama de suelo de tarima flotante tipo clic
Suelo de tarima flotante tipo clic
Autor: Raphael Mecke, Wikimedia.org. Licencia: CC BY 4.0.

Retomo ahora la ventaja del suelo imitación madera que dejé en el aire... Si tienes este tipo de pavimento en el baño o la cocina y quieres renovarlo, no tienes por qué quitarlo. Puedes poner un suelo de pvc o vinílico encima, como también la propia tarima laminada (con la ventaja añadida del aislamiento contra el ruido aéreo). Es posible, asimismo, poner porcelánico sobre porcelánico, siempre y cuando la estructura del edificio no se vea comprometida por la sobrecarga de uso.

Lo opuesto, es decir, instalar un nuevo suelo sobre una tarima flotante en un cuarto húmedo, no es nada aconsejable. Si el agua llega a la tarima, la humedad no tendrá por dónde escapar. A la larga las consecuencias de este tipo de chapuza implican levantar ambos suelos y, lo que es peor, empezar de cero.

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En primer plano cajas de tarima laminada; detrás, proceso de instalación del suelo flotante en una habitación.
Martínez, C. (19 de enero de 2026). Diferencias entre la tarima laminada y el porcelánico imitación madera. Tecnitool. https://tecnitool.es/diferencias-tarima-laminada-suelo-ceramico-madera/